Iván Fandiño, el triunfo rotundo de un torero de verdad

La Feria Taurina de la Virgen del Prado 2013 llegó a Ciudad Real con el brillo de las grandes citas. Lo recuerdo como un año especial, con esa expectación previa que se respiraba en los tendidos y que solo despiertan los carteles de verdadero peso. La presentación, elegante y cuidada, estuvo a la altura: el empresario Maximino Pérez reunió a prensa, aficionados y figuras del toro en una gala que anunciaba algo grande. Y así fue.

Una feria corta, pero de categoría

El ciclo, celebrado entre el 16 y el 18 de agosto, apostó por la calidad más que por la cantidad: dos corridas de toros, una de rejones y un espectáculo popular para los más jóvenes. En total, tres días intensos que devolvieron a la plaza de toros de Ciudad Real su ambiente más festivo, con 2.193 abonados que respondieron con fidelidad y pasión.

El gran atractivo estaba claro desde el principio: el regreso de Enrique Ponce a los toros de Fuente Ymbro. Doce años después, el maestro valenciano volvía a enfrentarse a las reses de Ricardo Gallardo, y lo hacía acompañado por dos colosos del toreo moderno, Julián López “El Juli” y Miguel Ángel Perera. Un cartel de lujo, de esos que difícilmente se repiten y que abría la feria el 16 de agosto, prometiendo un duelo ganadero y artístico a la altura de los mejores cosos del país.

Y Ponce no defraudó. Con la elegancia que siempre le ha caracterizado, dejó dos faenas templadas y de gran contenido artístico, cortando dos orejas y abriendo la Puerta Grande de Ciudad Real. Fue un reencuentro feliz con el hierro de Fuente Ymbro y una muestra más de la vigencia de un torero eterno, capaz de emocionar a cualquier plaza.

Enrique Ponce salida por la Puerta Grande de Ciudad Real el 16 de agosto 2023
Enrique Ponce salida por la Puerta Grande de Ciudad Real el 16 de agosto 2023

Rejones y valor en la arena manchega

El sábado 17 fue el turno de los caballos, con la esperada corrida de rejones. Tras un año de ausencia, el público volvió a disfrutar del arte ecuestre con nombres de primera línea. Diego Ventura, que rechazó Bilbao para estar en Ciudad Real, encabezó un cartel que completaron Andy Cartagena y el rejoneador local Miguel Ángel Martín, en una tarde que mezcló emoción, doma y entrega. La empresa Maxitoro acertó con esta apuesta, sabiendo que el público manchego tiene especial sensibilidad hacia el rejoneo.

El valor de Fandiño y una tarde para la historia

Lo mejor de la feria estaba por venir. Para cerrar el domingo 18, la feria ofreció otro cartel de categoría: El Cid, El Fandi e Iván Fandiño, tres estilos distintos y una misma entrega. Fandiño, vivía su mejor momento profesional, dejó una tarde para el recuerdo. Con una firmeza arrolladora y un concepto puro del toreo, cortó cuatro orejas tras dos faenas rotundas y plenas de verdad, saliendo por la Puerta Grande entre una ovación que estremeció la plaza.

Aquella actuación le valió ser declarado Triunfador de la Feria Taurina de Ciudad Real 2013 por el Ayuntamiento, reconocimiento más que merecido para un torero que representaba la autenticidad y el esfuerzo.

Fandiño era de esos toreros que nunca regalaron nada, que se ganaron su sitio a golpe de valor y de sinceridad. Nacido en Orduña, forjó su carrera lejos de los circuitos cómodos, abriéndose paso en plazas duras y ganaderías exigentes. Su historia, marcada por la lucha y la dignidad, tendría un final trágico años después, en 2017, en la plaza francesa de Aire-sur-l’Adour, donde un toro le alcanzó mortalmente mientras ejecutaba un quite. Una muerte que conmocionó al toreo, pero que también selló para siempre su leyenda de torero de verdad, de los que no se rinden jamás.

Puerta Grande de Iván Fandiño - Ciudad Real 2013
Iván Fandiño sale por la Puerta Grande de Ciudad Real

Una feria con alma y compromiso

Ese año no solo estuvo el éxito de los festejos sino que la Feria de Ciudad Real 2013 dejó un mensaje de resistencia. En tiempos complicados para la economía, mantener una programación de ese nivel fue un acto de fe en la tauromaquia. Maximino Pérez lo dijo con claridad durante la presentación: “sin el apoyo del Ayuntamiento y sin el compromiso de los aficionados, sería imposible mantener una feria así”.

Y tuvo razón. Aquella edición fue una muestra de cómo la afición de Ciudad Real sigue viva, de cómo la plaza conserva su pulso y su identidad. Entre el arte de Ponce, la garra de Perera, el valor de Fandiño o la elegancia de Ventura, la feria 2013 se grabó como una temporada de reencuentros, emoción y orgullo manchego.

Reflexión final

Hoy, al mirar atrás, uno entiende que la Feria de 2013 fue mucho más que tres tardes de toros: fue una declaración de intenciones. La demostración de que Ciudad Real sabe mantener su sitio en el mapa taurino nacional, apostando por la calidad, la tradición y la ilusión. Porque en el fondo, eso es la Virgen del Prado: una feria hecha de pasión, respeto y amor por el toreo.

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